unas líneas
Hay páginas que no leeré nunca.
Las escribía de madrugada, en Dew, un calendario menstrual sencillo y callado que hice para alguien a quien quiero. Entre los días que marcaba como «cansada» y los días en que no marcaba nada.
No sé si eran tristes. No sé si alguna hablaba de mí. Nunca lo sabré. Lo hice así a propósito, y así lo volvería a hacer.
Pero el rocío no está hecho para cargar con tanto. Se posa, brilla un instante y el sol se lo lleva. Sus palabras merecían un lugar donde quedarse.
Así que hice el musgo.
Cada mañana cae el rocío y descansa en él. Y el musgo no lo suelta.
Si llevas mucho tiempo cargando con algo, aquí puedes dejarlo. Nadie está mirando. Y nadie mirará jamás.
con cariño,
— A